Natalia Millán habla para www.nataliamillan.net: “Estoy con ganas de estar otra vez con mi Mario”

El pasado martes 11 de septiembre tuvimos la oportunidad de asistir al pase gráfico de “Cinco horas con Mario” junto a la prensa y aprovechamos para poderle hacer unas preguntas a Natalia, que muy amable como siempre, nos invitó a su “casa”, en este caso el escenario del Teatro Arlequín de Madrid, para hablarnos de esta nueva etapa de la obra. La actriz nos dedicó unos minutos y aquí os traemos la entrevista. ¡Esperamos que os guste el resultado!

Aquí podéis encontrar todas las fotos del pase gráfico en alta calidad: Inizio > Teatro > Pase gráfico “Cinco horas con Mario” Teatro Arlequín Madird

Llevas unos meses sin hacer “Cinco horas con Mario” y mientras has estado haciendo otra obra, “Anfitrión”. ¿Cómo ha sido la vuelta?
¡Con muchas ganas! Con un poquito de vértigo pero con muchas ganas. Yo creo que lo de “Anfitrión” ha estado muy bien para recordar lo que es estar en el escenario con compañeros, que además eran unos compañeros magníficos y personas estupendas también, pero ahora estoy con ganas de estar otra vez con mi Mario.

¿Es la primera vez que actúas en el Teatro Arlequín?
Es la primera vez que vengo. Pero bueno, la primera vez que pisé este teatro fue este verano precisamente para conocerlo porque nunca había estado, ni como actriz ni como espectadora, y me parece que es un teatro delicioso y me hace muchísima ilusión estar aquí. Lo que no entiendo es por qué es un teatro relativamente desconocido, estando donde está, que está magníficamente ubicado (C/ San Bernardo 5, Madrid – Esquina Gran Vía ndr) y que además es una preciosidad. Yo de verdad estoy muy muy contenta de estar en este teatro. Y a ver si tenemos suerte y se le puede dar un poco de proyección.

¿Cómo es reestrenar la obra en Madrid, que además es tu ciudad?
Esto siempre me hace mucha ilusión, pero la verdad es que creo que este estreno de “Cinco horas Con Mario” lo voy a disfrutar más que el anterior porque en el anterior ya habíamos tenido el estreno en Valladolid y ya habíamos hecho algunas que otras plazas y era la primera vez para mí aquí en Madrid y daba muchísimo vértigo. Vértigo siempre da, pero ahora también tengo más confianza en mí misma y sé que lo voy a disfrutar mucho más.

Para esta nueva etapa en el Teatro Arlequín se ha tenido que reducir la escenografía. ¿Ésto ha provocado cambios en el desarrollo de la obra?
Hoy es la primera vez que la voy a hacer, por lo cual lo sabré hoy (risas). Con lo cual tendré que adaptarme. Hoy se ha terminado de montar la escenografía entonces esta función de hoy es a la vez ensayo general. Es función, por supuesto que está además creo que lleno de público, con lo cual es función, función a todos los efectos. Pero para mí además es también ensayo general, entonces… Por lo que he visto el espacio es reducido, pero yo creo que este es un teatro que le va a favorecer mucho a la obra, le va a dar una intimidad que conjuga muy bien con la obra. Incluso creo que hay colores de la sala que son como el del escenario. Me parece que esta función está hecha para este teatro.

¿Tienes alguna anécdota divertida que te haya pasado durante este tiempo que llevas con “Cinco horas con Mario”?
Me pegué un trompazo en la primera función y ¡madre mía de mi vida, empecé con mal pie! (risas). Se cayó el té, siempre se cae un poquito pero ahora ya me lo sé y no me pasa, pero aquel día hice como los dibujos animados, con los pies para arriba. En el centro cultural donde habíamos ensayado hice la primera función con público. Un buen trastazo, pero no me he dado más trastazos (risas). Y ha habido un día en el que se ha escurrido un poco pero como ya sé que puede pasar… Mientras que en “Anfitrión” pasó una cosa terrible: había un globo que inflaba Mercurio porque Júpiter me había dejado embarazada de Hércules y entonces mientras lo cuenta Júpiter, Mercurio lo inflaba. Y un día mientras lo inflaba, veo el globo ahí en el suelo y no se me ocurrió otra cosa que ir a recogerlo y metérmelo en la barriga (risas).

¿Cómo te ves caracterizada de Menchu? ¿Qué piensas cuando te miras al espejo?
Me hago mucha gracia porque el peinado ese era para las primeras fotos cuando todavía no habíamos empezado a ensayar y vino un peluquero y me iba a hacer un moño de los de los ’60 que se llama moño italiano y entonces me rizó el pelo para que el moño fuera más grande y cuando de pronto me vi con el pelo de esta forma y con esos rizos, me acordé de mi madre y entonces le dije que ese peinado podría estar bien. Y sí es verdad que tengo una imagen de las mujeres de cuando yo era muy pequeña entonces me hace mucha gracia. Me gusta mucho cambiar de imagen en los diferentes proyectos, es muy divertido, es como el disfrazarte.

¿En qué momento te diste cuenta de que tu sueño de ser actriz se había hecho realidad y que podías vivir de esto?
Yo creo que en la primera función. Yo no sabía si podía vivir de esto, pero que el sueño se había hecho realidad fue en la primera función, en aquel “My fair lady” en los años ’80. Eso fue maravilloso, de pronto verme en un mundo maravilloso de colores y de música. Un sueño hecho realidad. Después que te vas a ganar la vida con ello nunca lo sabes. Lo sabes hoy y mañana vete a saber cuánta gente viene. Esto nunca se sabe, hay que confiar.

En “Cinco horas con Mario” llevas todo el peso de la obra. ¿Hay días en los que no estás con el estado anímico adecuado? ¿Cómo te enfrentas a estos momentos?
Pues hay que hacerlo, aunque no esté a cien, no hay más. Luego hay una cosa fantástica del escenario, dicen y debe de ser cierto, que es el subidón de adrenalina que te quita todas las penas, te duele todo y da igual, te haces un corte en el escenario y no lo notas. Que el trastazo yo ni me enteré, pero seguro que si no hubiera estado en el escenario, me habría dolido muchísimo. No sientes dolor y las penas tuyas se quedan ahí fuera, entonces el estado anímico da igual, sales y ya está, ya tienes el del personaje.

¿Es cierto que los sentimientos de los personajes a veces pueden llegar a interferir en la vida de un actor?
Sí, es posible, puede pasar porque de una forma movilizas tus propios sentimientos, incluso muchas veces durante el proceso de creación del personaje recuerdas cosas que te han pasado a ti, que pueden ser buenas o malas. Entonces hay que tener un poquito de cuidado, que no te contamine demasiado, pero es un poquito inevitable. La parte buena de esto es que también te ayuda a conocerte a ti mismo porque no te queda más remedio que mirar. Realmente hay mucha gente que paga terapias que se parecen mucho a hacer un personaje en el escenario y nosotros pues nos ganamos la vida con ello.

¿Tienes algún proyecto entre manos? ¿Te veremos esta temporada en la tele o en el cine?
De momento tengo “Cinco horas con Mario” y para mí es bastante. Es verdad que este año hay muchos menos proyectos que los demás pero bueno, sobretodo hay que ser optimistas y confiar.

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